Ganadores 2016


CREATIVE EFFECTIVENESS

La Ultima Máscara-CE-000152

Plata
 

2016-CREATIVE-Calle 97 No. 11 B - 17 
Piso 7-PIEZA

Descargar archivo. [23,69 MB]

Cliente o Anunciante Fundación Natalia Ponce de León
Producto Fundación Natalia Ponce de León
Inscrita por Natalia Ponce de Leon

Rodolfo Borrell, Director Creativo General

Claudia Murillo / Miguel Andres Norato, Director Creativo Ejecutivo

Nicolas Acosta / Jaime Perea, Director Creativo

Andres Peña, Redactor

Claudia Castiblanco, Director de Arte

Pablo Salgado - Pablo Salgado Photography / Camilo Ponce de Leon - Ponce de Leon Photography / Alejandra Quintero Sinisterra - Alejandra Quintero Sinisterra / Jorge Oviedo - Jorge Oviedo Photography, Fotógrafo

Maria Medina , Productor de la Agencia

Angelica Escruceria, Director de Cuenta

(J. Walter Thompson Colombia: Carlos Carbonel - Director Creativo Digital / Cesar Tinjacá - Productor / Laura Nariño - Community Manager / Juanita del Corral - Líder de Negocios) / (Sonic Boom: Alex Sanchez - Productor de Sonido) / (Rhayuela Films: Jaime Osorio - Director / Ana Maria Tarazona - Productora / Fernando Chica - Productor / David Gallego - DP) / (Fundación Natalia Ponce de Leon: Natalia Ponce de Leon - Fundadora y Directora) / (Mediatica Comunicaciones: Wilma Calderon - Directora General) / (Santachava: German Olaya - Director General), Otros créditos

 
Colombia es el país con el mayor índice de ataques con acido a mujeres. Natalia Ponce, víctima del peor ataque registrado y reconocida por la máscara que debía usar, se convirtió en un símbolo al lograr la aprobación de una ley para ampliar las penas. Sin embargo los ataques continuaron y muchos agresores seguían libres, Natalia necesitaba el compromiso de todos.

La última máscara, tuvo como objetivo unir a una nación para hacer la lucha de Natalia, la lucha de todos; y así presionar al gobierno a comprometerse con esta ley y a las instituciones de salud para proporcionar la atención adecuada a las víctimas. La campaña inició en una rueda de prensa donde Natalia, a través de un mensaje directo entregó su máscara a la prensa pidiéndoles que la usaran; lo que de inmediato desató un movimiento que inició con periodista, celebridades, deportistas y poco a poco fue tomándose las redes sociales de bloggers, colectivos y cientos de colombianos dispuestos a usar la máscara para que ninguna otra mujer colombiana tuviera que hacerlo, creando de un movimientos de PR masivo y logrando la atención de los políticos e instituciones más influyentes del país.
Campaña “La última máscara”

El objetivo de “La última máscara” era crear conciencia sobre un problema desconocido en Colombia: somos el país con mayor índice de ataques con ácido en el mundo. Teníamos que lograr que Colombia y el mundo conocieran esta verdad para presionar al gobierno y a las autoridades para tomar medidas sobre el tema.
Queríamos cambiar el desconocimiento por preocupación y exigencia de estas historias.

La estrategia de nuestra campaña fue convertir la máscara que debía usar Natalia Ponce por prescripción médica, en un símbolo nacional. Hacer que todo el país la usara. Incluyendo gente muy influyente. Esa era nuestro mecanismo de presión para hacer este problema visible.
Logramos un movimiento masivo en el que participaron lideres de opinión, artistas, actores, e incluso una actriz de talla internacional: Susan Sarandon. Logramos además que los presentadores de noticieros la usaran, y de esa manera logramos que el país entero se diera cuenta de nuestro mensaje.
Queríamos que Colombia se enterara de nuestra problemática. Logramos que Colombia y el mundo lo hicieran.

El trabajo creativo fue crear un movimiento basado en una invitación de Natalia Ponce a usar su máscara para unirse a su lucha. En un evento público ella se quitó la máscara e invitó a todo el país a usarla. Y ofrecimos muchas posibilidades de hacerlo: la máscara física que muchos colombianos usaron, colombianos del común, pero también grandes hombres de negocios, famosos, periodistas, blogueros. También utlizamos nuestra máscara como un correo directo que se envió a políticos influyentes, a la primera dama de la nación, gobernadores, alcaldes y profesionales de la salud, para cubrir también esa área de salud que era muy importante para las víctimas (una atención adecuada en casos de ataque). Pero también existía la manera de usar la máscara de manera virtual: en nuestra página web, en nuestra fan page y en una aplicación móvil la posibilidad de unirse a la campaña, poniéndose la máscara de Natalia. El movimineto tuvo mucha acogida y sobre pasamos nuestra meta. El valor estimado en medios ganados y en el uso de los famosos sumó un total de más USD$1’000.000. Una cifra inimaginable para nosotros al principio de la campaña.

Los efectos de esta campaña fueron todos positivos. La idea tuvo tanta acogida que ningún famoso se negó a ponerse la máscara, de hecho hubo muchos que nos pidieron usarla.

Logramos que todo un país se enterara de la gran problemática que nadie conocía y de esta manera presionamos a un gobierno a tomar medidas para que historia cambiara. La presión funcionó y en conjunto con el trabajo de Natalia Ponce, se logró que la policía se comprometiera a crear escuadrones epeciales para capturar a los agresores, las entidades de salud entrenan a su gente para tratar de la manera adecuada a las víctimas y el estado ahora regula la venta de ácido como la venta de armas.

Para nuestro cliente, la Fundación Natalia Ponce de León, el resultado fue que todo un país la apoyara en su lucha, que la gente en general conociera su tarea de apoyar a las víctimas, que la gente al conocer la problemática se decidiera a apoyarla.

Este caso es mucho más que una campaña cualquiera. Es un movimiento que demostró que la gente se conmueve con las historias que les contamos. Que persuadir con la verdad es mucho más efectivo y eso fue lo que hizo nuestro movimiento: lograr que millones se unieran. La creatividad fue darse cuenta que cuando escarbamos en el corazón de la gente encontramos cosas que no imaginamos que existen. Ni siquiera dentro de nosotros mismos.
Esta campaña sacó lo mejor de la gente, lo mejor de nosotros y lo mejor de nuestra profesión.